sábado, 24 de marzo de 2007

Guilin - China

  La ciudad no tiene nada de especial pero basta con salir a las afueras para descubrir un paisaje de fábula donde no dejas de flipar ni un momento, todo el tiempo con la cámara en la m Me quedé unos días en un pueblito a orillas del río donde aún aran la tierra con bueyes y flipé con la hospitalidad de la gente.
ano. Uno de los paisajes mas alucinantes que haya visto en mi vida. La región está salpicada de solitarias montañas afiladas que más parecen enormes piedras caídas del cielo. Uno de los mayores espectáculos de la zona consiste en navegar por el río, este serpentea a través de una multitud de rocas inmensas y en donde aún puedes ver a pescadores en barcas de bambú.
 Un día estaba paseando por las estrechas calles del pueblo cuando me topé con una viejita que me pidió tabaco, era bajita pero enérgica y con la cara arrugada como una pasa, al decirle que yo no tenía tabaco pues no fumaba (todo esto con gestos) ella me señaló la tiendita de la esquina; o sea, no tenía escapatoria. Yo me sentía extrañado de que alguien me abordara en la calle pues los chinos son bastante reservados pero a la vez alegré de poder trabar algún tipo de conversación aunque solo fuera mediante gestos. Y para mi sorpresa ella me invitó a su casa para cenar, allí pude conocer a toda la familia y mientras cenabamos un poco de arroz con verduras yo les iba explicando mi viaje mediante dibujos en una hoja y gestos exagerados. No estoy seguro de que entendieran algo de lo que trataba de contarles pero al menos conseguí sacarles algunas risas con mis dibujos.


Dentro de tres días cruzaré la frontera con Vietnam y espero encontrar más sorpresas. A ver que pasa!!

sábado, 17 de marzo de 2007

Chengdu - China

Esta ciudad en mitad de China no parece muy comunista; todo lo contrario, es una gran urbe de rascacielos y amplias calles en donde puedes encontrar un centro comercial en cualquier esquina. Por las calles del centro circulan coches caros y las aceras están abarrotadas de gente. Se me hace demasiado moderna para mi gusto. Casi nadie habla inglés por lo que tienes q ingeniartelas para hacer cualquier cosa: encontrar un hotel o comprar comida. El día q llegué aquí estuve 3 horas para comprar un billete de tren: primero tuve que encontrar el sitio donde vendían los billetes y luego hacerle entender dónde quería ir, y eso que la chica hablaba inglés (eso dijo ella aunque yo no lo tengo muy claro)!!.
Algo q me sorprendió y q agradecí fue la visita a un zoológico donde pude ver al oso panda. Por un tiempo conseguí olvidarme del ruido y el caos de la gran ciudad.

Dentro de dos días cogeré el tren rumbo al Sur para buscar algo más rural y tranquilo, cerca de la frontera con Vietnam, donde los pueblos aún conservan sus costumbres milenarias y sus gentes conviven en un entorno de gran belleza (o eso dicen). El problema es que en 10 días se me acaba la Visa, así que tengo que cruzar la frontera con Vietnam para luego volver a China y visitar con tranquilidad esos remotos pueblos de los que tanto se habla.

viernes, 9 de marzo de 2007

Tibet


Hace dos días que llegué a Lhasa, la capital sagrada del Tibet, y aún estoy cogiendo resuello!! es increible la inmensidad del Himalaya: una muralla de roca y nieve q parece tocar el cielo y donde solo se escucha el sonido del viento. Te sientes fuera de lugar, como si te hubieses equivocado de planeta, y no dejas de preguntarte como pueden vivir los tibetanos en un lugar tan salvaje y frío. Para cruzar esta impresionante muralla natural hay q superar las 5000 mts, sintes como te falta el aire y te cuesta dar mas de diez pasos. Al cabo de unas horas comienzas a descender entre valles enormes que se pierden en la distancia salpicados por montañas de mil formas y colores. El agua del deshielo forma ríos y lagos en cualquier lugar y a cada rato te encuentras pequeños pueblos donde el tiempo se ha congelado.

El primer día, tras cruzar la frontera, nos enteramos de que un tramo de la carretera estaba cortada por la nieve y que los coches no podían cruzar para recogernos. Tuvimos que esperar hasta el día siguiente con la esperanza de que cambiara la cosa; pero nada, la nieve seguía allí y todos comenzamos a dudar del éxito del viaje. Solo había una solución: cruzar a pie esa parte de la carretera, unos 12 km de subida por una carretera helada por los aludes a una altitud de unos 4500 mts de altitud. Algunos del grupo prefirieron volver a Kathmandú y el resto nos arriesgamos a cruzar ese tramo a pie. Fue una aventura guapísima patear entre montañas inmensas cubiertas de nieve y frío, notabas como te faltaba el aire en los pulmones y a cada rato tenías que parar y coger resuello. Fué lo mejor que pudo pasar, no paraba de flipar... un canario de pateo por el Himalaya!!. Luego subimos a los coches que nos esperaban al otro lado y continuamos subiendo hasta un pueblo a 5200 mts de altitud. No podía creer que alguien pudiera vivir en esas condiciones, era lo más parecido al fin del mundo que yo haya visto. El frío te cortaba la cara y el aire no llegaba a los pulmones, sin embargo los tibetanos parecían tan tranquilos... como si nada.

Ahora estoy en Lhasa, una ciudad mas moderna de lo que esperaba, de amplias calles al estilo chino donde lo más destacado es el palacio del Dalai Lama, el Potala. Aquí nadie habla inglés así que tienes q buscarte la vida para comprar cualquier cosa. A veces te encuentras en situaciones muy divertidas, como la de ayer: estuve 10 minutos para comprar un par de manzanas. Le preguntaba cuanto costaba un kilo de manzanas y me daba una manzana... no no!!... cuanto 1 kg??... y me volvía a dar una manzana... así tropecientas veces hasta que al final yo mismo pesé las manzanas y empezé a caminar, entonces fue cuando me entendió y me dijo el precio. Ahora ya tardo menos... jejeje!!


La próxima semana tiro para el sur de China en tren. Quiero rular por ese país milenario al menos 2 o 3 semanitas, quizás más... quien sabe!!. Mientras, aprovecho mi estancia en Lasha para visitar lagos y monasterios por los alrededores. Tibet está lleno de rincones de gran belleza.




martes, 20 de febrero de 2007

Kathmandu - Nepal

Esta ciudad te sorprende nada mas llegar. La imaginaba pequeña, tranquila y mística pero es todo lo contrario: inmensa, ruidosa y caótica. Aun así, después del shock del primer día comienzas a disfrutar de su gente alegre, simpática y con una mentalidad más abierta, de sus pequeños rincones abarrotados de templos budistas e induistas. Pero le falta algo... echo de menos a las vacas paseando por las calles.
El otro día estuve en un pueblo cerca de kathmandú donde parece que el tiempo se detuvo hace siglos. La gente tiene que ir a buscar agua a la fuente de la esquina y esperar su turno. Muchas de las calles son muy estrechas, laberínticas y siempre encuentras gente agradable con la que hablar un poco o niños que quieren jugar contigo. Además el pueblo esta lleno de templos guapísimos. Podría quedarme en este lugar varios días paseando y hablando con la gente.

Dentro de unos días me voy de excursión para el Tibet. La única forma de cruzar la frontera es mediante un viaje organizado, así q estaré cerca de una semana rulando por la cima del mundo en jeep con unos cuantos guiris. Si todo va bien, luego cogeré un tren para recorrer el sur de China durante un par de semanas.

domingo, 11 de febrero de 2007

Varanasi - India

La ciudad sagrada a orillas del Ganges. Lugar de peregrinación para los indúes que vienen a purificarse en el río. También vienen a morir para liberarse de la reencarnación y alcanzar el Nirvana. Aquí la muerte pierde su dramatismo y se convierte en algo natural, cotidiano. Pero también es una ciudad de contrastes, de extrema pobreza, ruidosa, caótica, sucia y alegre.
La vida transcurre junto al río. La gente viene a purificarse cada mañana, se reúnen y charlan, lavan y tienden la ropa, incineran a los muertos, pasean a los turistas en barca, realizan ceremonias, secan los excrementos de vacas y búfalos para hacer fuego, vierten la cloaca... y vete a saber q más. Cada día me doy un paseo por el río y no me canso de ver tanto bullicio, tanta vida. Siempre te encuentras alguien que te quiere vender postales, un paseo en barca, masajes, bisutería... y mucho más. Por ejemplo hoy me encontré con un chiquillo que, sin yo decir palabra, comienzó a hablarme en castellano sin que yo hubiese dicho nada:

- hola colega... qué tal? de dónde vienes?
-hola... bien. pero cómo sabes de dónde soy? ... y cómo aprendiste mi idioma?

El chico simplemente se encogió de hombros como si saltara a la vista, quizás me habría seguido sin yo darme cuenta.

- quieres comprar buena mierda (hachís)? yo la vendo barato, ven conmigo
-no, no... gracias, otro día
- quieres comprar ropa? yo te llevo a un sitio barato, es aquí cerca
-no, no... otro día
- pero si es aquí mismo!

Yo no pude dejar de reír mientras caminaba, como era posible q hablase tan bien solo tratando con los guiris. Yo he pasado tropecientos años estudiando inglés y solo conseguía chapurrearlo, y este pive en poco tiempo ya controla inglés, español y vete a saber si alemán también. Es increíble como son aquí de espavilaos.
Si quires cambiar un poco sólo tienes q salir del río y meterte entre sus laberínticas y estrechas calles. De pronto todo cambia, de mirar a lo lejos y ver como se aleja el Ganges, te encuentras sumergido en un río continuo de gente, motos, perros y vacas. Muchas veces no puedes ver mas allá de dos metros, nadie da paso y tienes q moverte a empujones mientras te intentan vender algo. Por supuesto, siempre acabas perdiéndote o llegando a un callejón sin salida... Es un botadón!! merece la pena vivirlo.
Varanasi es la auténtica india!! Muy diferente a Pushkar, en donde estuve unos días antes de venir aquí. En Pushkar (un pueblito en el desierto del Rajasthan con un lago sagrado en su interior) todo pasa muy despacio, aunque es algo turístico y a veces te cansas de ver tanto guiri.

Ahora estoy pensando en ir a Nepal. Dentro de unos días cogeré el tren hasta la frontera y luego en guagua hasta Kathmandú. Allí espero pasar una semanita de rule por sus montañas. Y luego no sé... intentaré ir al Tibet para luego seguir por el sur de China. bueno... ya se verá!!

miércoles, 31 de enero de 2007

Rishikesh - India

Rishikesh, a pesar de ser algo turístico, aún conserva magia y belleza. El pueblo es muy tranquilo, al igual que el Ganges a su paso por aquí. Este lugar es sagrado para los indios que vienen a purificarse en sus aguas. También hay bastantes guiris q vienen a practicar yoga o meditar.
Aquí veo mucha gente que viene a resolver sus problemas existenciales escuchando al gurú de turno. Un día fui a escuchar a uno de ellos pues no tenía otra cosa mejor que hacer y sentía algo de curiosidad, era un brasileño que venia a conseguir más merito. Parecía una reunión de evangelistas, cantando plegarias con guitarras y tambores, hablando de Dios, Shiva y demás historias. Me sorprendió ver gente de todas las edades, todos guiris, cantando y aplaudiendo después de oír al gurú. En esta vida te encuetras de todo.
El otro día fui con unos amigos q conocí aquí, algo místicos, a visitar una cueva sagrada al norte del pueblo. Mientras ellos meditaban dentro de la cueva, aproveché para nadar en el río y tenderme en la arena blanca de la orilla saboreando la energía del Sol. Un lugar con mucha belleza en donde podría quedarme varios días.

El tiempo se ralentiza cuando viajas sin prisas, no tienes que estar en un sitio a una hora determinada, así que te olvidas del reloj, comes cuando tienes hambre y duermes cuando se hace de noche. Al llegar a un nuevo lugar, ya sea una ciudad como Delhi o un pueblo como Risikesh, intento ocupar el tiempo paseando x sus calles, visitando algún templo o simplemente me siento a tomar un Chai y observo el trajín de la gente. Al tercer o cuarto día ya lo he visto casi todo y ya he recorrido las mismas calles varias veces, así que comienzo a pensar en cual será el próximo lugar de mi periplo mientras dejo que pasen las horas sentado en algún restaurante o chiringuito, tomando chais y batidos de frutas.

Aquí no encuentras muchos vendedores ambulantes, supongo que eso reconforta a los turístas pero yo me había acostumbrado en Delhi, incluso he aprendido a disfrutar de esos momentos porque siempre hay alguno que termina por sentarse contigo a tomarse un Chai y hablar tranquilamente de sus vidas y costumbres.

Después de disfrutar de la tranquilidad de un pueblo en las montanas, iré algo mas al sur buscando el desierto. Me hablaron de un pueblo, Pushkar, que esta en el desierto de Rajastán. Es algo turístico pero dicen que merece la pena pasar algunos días por allí para ver otra imagen de india.


lunes, 22 de enero de 2007

Delhi - India


Comienza la aventura asiática!! hace tres días que llegué a Delhi, la ciudad del caos (no hay otra palabra mejor para describirla), y aún estoy recuperandome del jet-lag, no tenía ni idea q pudiera trastocarme tanto el sueño y el apetito.

Aquí tienes que tomarte las cosas con mucha, mucha calma. Nada tiene un precio fijo y cualquier cosa que vayas a hacer se convierte en una continua aventura. Hoy he intentado, x segunda vez y sin éxito, comprar un billete de tren en la estación central pero en ambas ocasiones el conductor del tuk-tuk (moto-taxi) me ha llevado a una agencia de viajes donde querían timarme. Espero que la tercera sea la vencida; eso sí, siempre tomandome las cosas con paciencia y sin nervios pues aquí las prisas no sirven para nada.
Mientras tanto,  aprovecho para conocer un poco la ciudad, suelo pasear por las calles cercanas al hostel y cuando me canso de caminar me siento en algún chiringito a tomar un Chai (té al estilo indú) y observo el ir y venir de la gente. No pasa mucho tiempo sin que alguien se acerque para venderme algo o pedirme limosna; al principio me preguntan de dónde vengo, cúanto llevo aquí y demás boberías, hasta que, al final, te ofrecen incienso, bisuteria, ropa, etc., y no importa si les digo que no quiero comprar nada, que ya han venido cuatro para venderme lo mismo en el rato que llevo sentado aquí y que no les he comprado nada. A ellos les da lo mismo, siguen el guineo una y otra vez hasta que se aburren o ven a otro turista. He visto ya a varios guiris perder los nervios sin que ello aleje a estos personajes. Así que he optado por tomarmelo con calma y en vez de decirles que no quiero nada, les hago las mismas preguntas que ellos a mí y para mi sorpresa veo como al principio se extrañan y luego se ríen al ver que los imito. Algunos me dejan para ir detrás de otro turista pero otros se quedan conmigo hablando como si fuera un amigo, yo les invito a un Chai y charlamos un rato.

Dentro de uno o dos días, cuando consiga de una vez comprar el billete de tren, iré hacia el norte buscando algo mas tranquilo y bonito. Me han hablado de un pueblo en el nacimiento del Ganges, Rishikesh, donde muchos europeos van para hacer yoga y meditar.